martes, 21 de junio de 2016

La biblioteca

La biblioteca ha sido el lugar donde se conservan, ordenan, clasifican y consultan los materiales bibliográficos. 
La biblioteca más célebre y grandiosa de la antigüedad fue la de Alejandría, en Egipto.
Dedicado a la enseñanza y a la investigación, a lo largo del siglo lll antes de Cristo se transformó en una gran biblioteca que albergó literatura griega y traducciones de textos egipcios, babilonios y otros de antigüedad.
Esta biblioteca fue destruida por el fuego alrededor del año 391 después de Cristo, cuando los cristianos, bajo la guía del arzobispo Teófilo de Antioquía, destruyeron el templo de Serapis.
La primera biblioteca pública en Roma se estableció en el año 39 a.C. en el templo de Libertad, posteriormente se construyeron dos más: la Platania y la Octaviana, éstas también fueron destruidas por el fuego.
Con la caída del imperio romano comenzó una época crítica para las bibliotecas en el año 303, y  en Italia muchas de ellas fueron destruidas total o parcialmente.
El Renacentismo produjo la multiplicación de las bibliotecas en todas las ciudades. Se distinguió no sólo en el aspecto exterior de los libros sino por la riqueza y novedad  de los autores de su colección, ahí se encontró una nueva educación y una nueva cultura.
La biblioteca además de poner a disposición de los usuarios una vasta colección de material impreso e informaciones diversas, constituye el marco físico por excelencia por la realización de la lectura.
Las condiciones materiales, físicas, en que se realiza la lectura determinan la relación que se establece entre lector y texto. El lector mantiene una relación con el conjunto físico  donde lee, y establece; simultáneamente, una relación entre dicho conjunto y el texto escogido.

Resulta considerable poner atención en que la biblioteca constituya, hasta donde sea posible, una espacio acogedor, agradable, donde existan las condiciones apropiadas para lograr la concentración. 

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