Podemos definir la lectura como una relación que se
establece entre un lector y un texto.
El lector tiene que realizar un proceso de decodificación
del texto para, entonces producir sentido y significación; desde el principio,
formula una hipótesis de significación que se ajusta y transforma a medida que
la lectura avanza. El lector hace conexiones implícitas, cubre huecos, infiere
y pone a prueba sus instituciones. Durante la lectura el lector aporta un tenue
contexto de creencias y expectativas a partir del cual evalúa las
características de la obra. Las especulaciones iniciales generan un marco de
referencias dentro del cual se interpreta lo que viene a continuación. Al
seguir leyendo se abandonan suposiciones, se examina lo que se había creído, se
infiere y se supone en forma cada vez más compleja.

Toda comprensión es productiva, ya que equivale siempre a “comprender
de otra manera”: es una realización del potencial del texto en el que se
introduce nuevos matices.
No todo texto se lee de la misma manera y que los propósitos
de la lectura son variados, es necesario tener presente una serie de factores
que orientan la manera en que un individuo lee y comprende un texto dado: La
formación escolar, la cantidad y tipos de lecturas previas, el papel que
desempeña le lectura un contexto
político determinado, la disposición psicológica que se mantiene de manera
permanente o esporádica, éstos factores se conjugan para producir una percepción
gradual del texto. Los ejes de lectura son el reconocimiento y la innovación. El
lector percibe fácil y rápidamente aquello que reconoce, que se encuentra en su
horizonte de expectativas. En una lectura espontanea el lector puede llegar a
entender lo que dice un texto, aunque ignore las alusiones culturales de que está
lleno, cree percibir los contenidos de manera inmediata aunque no puede ser
absoluta.

Lo poco del contenido que se percibe depende de una letra
que se ve y que no es la totalidad de lo que se puede ver. Solo se ve lo que está
al alcance de la mirada, y dentro de ese campo se produce una segunda manera de
ver, por reconocimiento y exclusión.
Noé Jitrik establece tres tipos de lectura que deberían ser
parte de un proceso completo:
A)
La lectura espontánea, a la que denomina literal,
considera la lectura como vehículo para la transmisión de un sentido inmediato
y estima que todo lo que la lectura puede dar se encuentra en la superficie, no
establece conexiones entre los diferentes planos en que transcurren el texto y
la lectura.
B)
La lectura indicial, se registran señales
diversas, tales como observaciones al margen subrayados, acotaciones,
comentarios, exclamaciones, negaciones, etc, que toman la consistencia de indicios
que aspiran a una organización superior; se percibe la existencia de niveles más
profundos de significación que van más allá de lo literal y lo inmediato.
C)
La lectura crítica, no ignora las etapas
precedentes y pretende asumir una pluralidad de niveles tanto en la comprensión
del objeto legible como en la conciencia sobre su propia actividad; es la única
que se integra a un flujo total de significaciones, logrando una comprensión
múltiple de lo que se lee, y teniendo lazos con otras instancias de significación.
Marcel Proust consideraba la
lectura como un estímulo exterior, una intervención foránea que permite a
determinados espíritus ser capaces de descubrir en su interior auténticos
tesoros: pensar por sí mismos y desarrollar su capacidad de creación.
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